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Laguna Masaya (Nicaragua) No puedo decir que haya grandes diferencias con el Salvador, la gente, la ciudad, el organismo de normalización, el entorno. La comida es similar en toda la región (maíz, carne, tortillas de maíz, gallo pinto, etc). Nunca pidan helados por estos lados, no se comparan con los de Conaprole (Que el Tío facture el aviso a la Cooperativa ...).
La ciudad parece más segura que San Salvador, por lo menos la gente no transmite que sienta inseguridad. El tránsito parece más loco, tocan bocina permanentemente. Pienso que ni ellos deben saber porqué, salvo los taxistas que la tocan cuando se cruzan con un potencial cliente, o sea por lo menos tres o cuatro veces por cuadra. Los entendería si no me creen lo que sigue, de hecho yo no lo haría si me lo hubieran contado. Acá no se usa las “dirección”, con nombre de calle y número de puerta. Es como en la ciudad de la costa, “2 cuadras al sur de acá, pasando esto otro, en frente al monumento de ...”. El tema es si no hay nada notorio cerca, hay que adivinar para llegar. Por algo cada vez que íbamos a un lado determinado, con chofer que se supone conoce Managua, teníamos que dar 4 o 5 vueltas por los mismos lados, preguntar 2 o 3 veces hasta encontrar el destino. Como llegué un sábado (bajo lluvia torrencial), esta vez el tour fue lo primero, y la semana de trabajo luego. Me encontré con lugares naturales realmente hermosos: el lago Tiscana en Managua, la laguna de Masaya en la ciudad del mismo nombre, el Lago de Nicaragua (uno de los 10 más grandes del mundo) frente a Granada, los volcanes Santiago y San Fernando. El primero activo, no en erupción, pero si largando un humo visible con alto contenido de azufre. Fue lo que mas me impactó, por lo distinto. Las ciudades de Granada y Masaya son de construcción colonial, pero no se comparan con nuestra Colonia del Sacramento. Volcán Santiago (Nicaragua) Pude ver el lado histórico de Managua, repasando la convulsionada historia de los años 50 a 80 (la dictadura de los Somoza, la lucha de Sandino, héroe nacional, la victoria del 79 de la revolución Sandinista, los gobiernos de Daniel Ortega (enfrentando la contrarrevolución) y Violeta Chamorro (consiguiendo la pacificación, que se recuerda con la Plaza de la Paz, que luce cientos de fusiles y otras armas sepultadas bajo hormigón, en un original recuerdo de esos hechos). Museo de Augusto Sandino Hoy Ortega es de nuevo el Presidente pero no tiene mayoría parlamentaria, por lo que se le complica llevar adelante las reformas que el promueve. De hecho, la oposición le reprocha que gobierna “al borde” de la ley. Pude correr un poco más, en los alrededores del hotel, por calles interiores, algún parque alrededor de la Catedral (curiosidad: templo católico con estilo islámico) y en parte por la ruta. No es nuestra rambla, pero es lo que hay valor. Catedral de Managua De allí a Tegucigalpa, pero ese es otro capítulo. Leandro Barrella |